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23.7.18

la berenjena


Hace mil años, dijo el sultán de Persia:
-Qué rica.
Él nunca había probado la berenjena, y la estaba comiendo en rodajas aderezadas con jengibre y hierbas del Nilo.
Entonces el poeta de la corte exaltó a la berenjena, que da placer a la boca y en el lecho hace milagros, porque para las proezas del amor es más poderosa que el polvo de diente de tigre o el cuerno rallado de rinoceronte.
Un par de bocados después, el sultán dijo:
-Qué porquería.
Y entonces el poeta de la corte maldijo a la engañosa berenjena, que castiga la digestión, llena la cabeza de malos pensamientos y empuja a los hombres virtuosos al abismo del delirio y la locura.

-Recién llevaste a la berenjena al Paraíso, y ahora la estás echando al infierno –comentó un insidioso.
Y el poeta, que era un profeta de los medios masivos de comunicación, puso las cosas en su lugar:
-Yo soy cortesano del sultán. No soy cortesano de la berenjena. 


San Juan Crisóstomo decía: "Cuando la primera mujer habló, provocó el pecado original" y San Ambrosio concluía: "Si a la mujer se le permite hablar de nuevo, volverá a traer la ruina al hombre".
La iglesia Católica, les prohíbe la palabra.
Los fundamentalistas musulmanes, les mutilan el sexo y les tapan la cara.
Los judíos muy ortodoxos empiezan el día agradeciendo: "Gracias Señor por no haberme hecho mujer".
 

Saben cocer.
Saben bordar.
Saben sufrir y cocinar.
Hijas obedientes.
Madres abnegadas.
Esposas resignadas.
Durante siglos o milenios ha sido así, aunque de su pasado sabemos poco.
Ecos de voces masculinas. Sombras de otros cuerpos.
Para elogiar a un prócer se dice: "Detrás de todo gran hombre hubo una mujer", reduciendo a la mujer a la triste condición de respaldo de silla.
 

Hoy voy a contarles, a mi modo y manera, algunas historias de mujeres que no siempre coinciden con éste identikit.
Están allí pintadas las paredes, los techos de las cavernas; alces, bisontes, figuras que vienen de eso que llaman Prehistoria; caballos, fieras, hombres, mujeres que no tienen edad. Fueron pintadas, pintados, hace miles y miles de años, pero nacen de nuevo cada vez que alguien las mira.
Y uno se pregunta: ¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos pintar de tan delicada manera?, ¿Cómo pudieron aquellos brutos que peleaban mano a mano con las fieras más feroces, crear esas figuras tan, tan plenas de gracia, esas mágicas obras volanderas que se escapan de la roca y por los aires vuelan?, ¿Cómo, cómo pudieron ellos?... ¿O eran Ellas?

Eduardo Galeano

Egon Schiele (1910)

19.4.18

forma e conteúdo


Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto,
la boda más que el amor y el físico más que el intelecto.
Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido.

Eduardo Galeano


26.8.17

Inanna



Fundación de los abrazos

Muchísimo antes de que el Irak fuera tierra arrasada por la cruzada civilizatoria del presidente Bush, allí en Irak, había nacido la escritura. Y allí había sido escrito el primer poema de amor de la historia humana. El poema escrito en lengua sumeria, escrito en el barro, narraba el encuentro entre un pastor y una diosa. La diosa Inanna, amó esa noche como si fuera mortal, y Dumuvi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.


Eduardo Galeano y el oficio de narrar

30.7.17

Hildegarda



En el año1234 la religión católica prohibió que las mujeres cantaran en las iglesias. Las mujeres, impuras por naturaleza, ensuciaban la música sagrada que solo podía ser entonada por niños varones o por hombres castrados. Esta pena de silencio rigió durante siete siglos, siete siglos y pico, hasta que, con el siglo XX, hace un rato nomás, las mujeres pudieron cantar en las iglesias solas o en coros. Poco antes de que se pusiera en marcha esta prohibición contra las hijas de Eva, hubo una monja llamada Hildegarda, que dirigió un convento a las orillas del Rin, en una ciudad, Bingen, y que creó la música litúrgica que a mí me parece la más bella de todas, la que más me llega, la que más profundamente me llega al último rinconcito del alma. Y esa música fue escrita, compuesta para ser cantada por mujeres, las monjas de la Abadía de Bingen que dirigía Hildegarda; y por suerte el tiempo no les borró las voces, esas voces de ángeles que supieron cantar como nadie a la gloria del paraíso. Y, Hildegarda no se limitó a componer músicas maravillosas, que durante siglos fueron traidoramente entonadas por hombres porque las mujeres no podían cantarlas, sino que además fue una adelantada de su tiempo, que hace muchos años, ochocientos años, año más año menos, supo desafiar el monopolio masculino de la fe y convirtió a su convento en un reducto, en un santuario de la libertad femenina...Y que supo escribir en sus trances místicos páginas que han perdurado, donde la mujer ocupa un lugar central, porque Hildegarda decía, y sabía lo que decía, que: "La sangre de veras sucia no es la sangre de la menstruación sino la sangre de las guerras".

Eduardo Galeano.

Paolo Roversi photographed Tiiu Kuik for this photo-shoot “The Poetic Spirit” for Vogue Italia, September 2003


2.6.17

haverá dias melhores que outros


Ventana sobre lo prohibido

El hijo de Pilar y Daniel Wainberg fue bautizado en la costanera. Y en el bautismo le enseñaron lo sagrado:
Recibió una caracola… “Para que aprendas a amar el agua”
Abrieron la jaula de un pájaro preso… “Para que aprendas a amar el aire”
Le dieron una flor de malvón… “Para que aprendas a amar la tierra”
Y también le dieron una botellita cerrada… “No la abras nunca, nunca, para que aprendas a amar el misterio”.

Eduardo Galeano, Espejos. Una historia casi universal

Marcel Marceau, photo Henri Dauman . El gran mimo 

9.5.17

Espejos. Una historia casi universal



En más de treinta paises la tradición manda cortar el clítoris.
Este tajo confirma el derecho de propiedad del hombre sobre su mujer o mujeres. Y los mutiladores llaman "Purificación" a éste crimen cometido contra el placer femenino.

Ellos explican que el clítoris es: un dardo envenenado, una cola de escorpión, un nido de termitas, que mata al hombre o lo enferma, que excita a las mujeres, se les envenena la leche y las vuelve insaciables y locas de remate. Para justificar la mutilación citan al profeta Maoma, que jamás habló del asunto, y al Corán, que tampoco lo menciona.

Eduardo Galeano

8.5.17

Espejos



La Inquisición en tiempos de Stalin

Isaac Babel era un escritor prohibido. Él explicaba:
—Es que he inventado un género nuevo: el silencio.

En 1939, fue preso.

Al año siguiente, fue juzgado.
El juicio duró veinte minutos.

Confesó que había escrito libros en los que su visión pequeño-burguesa distorsionaba la realidad revolucionaria.
Confesó que había cometido crímenes contra el Estado soviético.
Confesó que había hablado con espías extranjeros.
Confesó que en sus viajes al exterior había tenido contactos con trotskistas.
Confesó que estaba enterado de un complot para asesinar al camarada Stalin, y no lo había denunciado.
Confesó que se había sentido atraído por los enemigos de la patria.
Confesó que era falso todo lo que había confesado.

Lo fusilaron en la noche de ese día.

Su mujer se enteró quince años después.

Eduardo Galeano - Espejos. Una historia casi universal

27.3.17

Toro Sentado

Toro Sentado by David F. Barry


Las edades de Toro Sentado

A los treinta y dos años, bautismo de fuego. Toro Sentado defiende a los suyos ante un ataque de tropas enemigas.
A los treinta y siete, su nación indígena lo elige jefe.
A los cuarenta y uno, Toro Sentado se sienta. En plena batalla, a orillas del río Yellowstone, camina hacia los soldados que disparan y se sienta en el suelo.
Enciende su pipa. Zumban las balas, como avispas. Él, inmóvil, fuma.

A los cuarenta y tres, se entera de que los blancos han encontrado oro en las Black Hills, en tierras reservadas a los indios, y han empezado la invasión.
A los cuarenta y cuatro, durante una larga danza ritual, tiene una visión: miles de soldados caen como saltamontes desde el cielo. Esa noche, un sueño le anuncia: Tu gente derrotará al enemigo.

A los cuarenta y cinco, su gente derrota al enemigo. Los sioux y los cheyennes, unidos, propinan tremenda paliza al general George Custer con todos sus soldados.
A los cincuenta y dos, tras unos años de exilio y cárcel, acepta leer un discurso de homenaje al tren del Pacífico Norte, que ha culminado la construcción de sus vías. Sobre el fin del discurso, hace a un lado los papeles y, encarando al público, dice:
—Los blancos son todos ladrones y mentirosos.
El intérprete traduce:
—Nosotros damos gracias a la Civilización.
El público aplaude.

A los cincuenta y cuatro, trabaja en el show de Buffalo Bill. En la arena del circo, Toro Sentado representa a Toro Sentado. Hollywood todavía no es Hollywood, pero ya la tragedia se repite como espectáculo.
A los cincuenta y cinco, un sueño le anuncia: Tu gente te matará.

A los cincuenta y nueve, su gente lo mata. Indios que visten uniforme policial traen orden de arresto. En el tiroteo, cae.



Eduardo Galeano.
Espejos. Una historia casi universal.


4.8.16

o mêdo global




MIEDO

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra. 

Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir. 

Eduardo Galeano




23.12.15

Breve historia del vino


Dudas razonables nos impiden saber si Adán fue tentado por una manzana o por una uva.
Sí sabemos, en cambio, que hubo vino en este mundo desde la Edad de Piedra, cuando las uvas ya fermentaban sin ayuda de nadie.
Antiguos cánticos chinos recetaban el vino para evitar las dolencias de los tristes.
Los egipcios creían que el Dios Horus tenía un ojo de sol y otro de luna, y el ojo de luna lloraba lágrimas de vino, que los vivos bebían para dormirse y los muertos para despertarse.
Una vid era el emblema del poder de Ciro, rey de los persas y el vino regaba las fiestas de los griegos y los romanos.
Para celebrar el amor humano, Jesús convirtió en vino el agua de seis tinajas. Fue su primer milagro.


Eduardo Galeano, Espejos. Siglo XXI Editores.

10.8.14

OLYMPIA


São femininos os símbolos da revolução francesa,
mulheres do mármore ou bronze, poderosas tetas nuas, gorros frígios, bandeiras ao vento.

Mas a revolução proclamou a Declaração dos Direitos do Homem e do Cidadão, quando a
militante revolucionária Olympia de Gouges propôs a Declaração dos Direitos da Mulher e da Cidadã, 
a guilhotina cortou-lhe a cabeça.

Ao pé do cadafalso, Olympia perguntou:
— Se como mulheres estamos capacitadas para subir na guilhotina,
por que não podemos subir nas tribunas publicas?

Não podiam. Não podiam falar, não podiam votar.

As companheiras de luta de Olympia de Gouges foram trancadas no hospício.
E pouco depois da sua execução, foi a vez de Manon Roland.

Manon era a esposa do ministro do Interior, mas nem isso pôde salvé-la.
Foi condenada pela sua antinatural tendência à actividade política.
Ela tinha traído sua natureza feminina, feita para cuidar do lar e parir filhos valentes,
e havia cometido a mortal insolência de meter o nariz nos masculinos assuntos de estado.

E a guilhotina caiu de novo".

Eduardo Galeano :: Espelhos


Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne — Wikipédia
Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne


30.6.13

cambios...




Aprender es la única manera de cambiar las cosas.
"Porque los ignorantes no construyen el mundo, lo reciben hecho"
Eduardo Galeano. Memoria del fuego.



Jesus Jaime Mota - Bubua
Aula de Especialización Fotográfica

12.9.12

"de amor ya no se muere"



En el año 1970, Salvador Allende ganó las elecciones y se consagró presidente de Chile.
Y dijo:

— Voy a nacionalizar el cobre.
Y dijo:
— Yo de aquí no salgo vivo.
Y cumplió su palabra.


Por Eduardo Galeano
Fotografía: Anónimo